domingo, 8 de febrero de 2015

Episodio 11: Krystle se pega la vuelta



Nada más comenzar el episodio vemos que cuando Jeff se siente abandonado por las personas que quiere, deja de ser el yerno perfecto para convertirse en un inmaduro (y si no esperad a que lleguemos a la quinta temporada). Después de la escenita que montó en el cumpleaños de su tío Cecil, Jeff decide que siendo asquerosamente rico no tiene que madrugar para ir a la oficina, es mejor pasarse el día al sol como un lagarto –o como la lagarta de su mujer- y disfrutar de la comida y las comodidades que le ofrece la mansión de su suegro. A Fallon, que tanto se quejaba de lo aburrido y estirado que era, esta nueva actitud de su esposo le gusta aún menos… sobre todo cuando en vez de llevarla a la ciudad como le pide la tira a la piscina vestida.

¡¡¡Al agua patos!!! ... ¡O zorras!
 
Pero bueno, dejemos a Jeff con sus problemas vitales y vamos con Steven, que por alguna extraña razón en vez de librarse de su ex acosador cedió a la tentación y se acostó con él. ¡Mal, Steven, maaaal…. Así no te vas a librar de Ted nunca! Pero no es la única mala idea que se le pasa por su rubia cabeza, porque va y le dice a Claudia que lo hizo.

  ¡Maaaaal Steven, no se le cuenta a las novias que te 
acuestas con tus ex, sobre todo si son hombres! 
 
Es lo que tiene ser una persona tan honesta como Steven, que lo casca todo. Y claro, a Claudia no le sienta nada bien que el otro hombre en su vida la engañe como su marido ya hizo con Krystle ¡para eso no se busca un amante! De hecho, debe pensar que para hacer ese viaje no necesitaba tantas alforjas y Claudia va a ver corriendo a Matthew para mostrarse muy cariñosa y decirle que quiere que su matrimonio funcione. 

Claudia... ¡A buenas horas mangas verdes!
 
Claudia va más allá y le pide que empiecen lejos de Denver, pero Matthew no está dispuesto ahora que ha encontrado petróleo allí.

¡Anda, no sabiamos que Angela también tenía joyerías!
 
Y si las cosas no salen como Claudia esperaba, a su rival Krystle tampoco es que le vayan de perlas… o de esmeraldas. Porque Blake le pide que la acompañe al joyero para vender el famoso collar y sabiendo que es una copia más falsa que toda la familia Carrington va a quedar en evidencia. Pero no… el joyero, que por la edad podría hacer pensar que chochea, les asegura que vale un dineral.

¡¡¡¿70.000 dólares por un collar de los chinos?!!! 

La cara de Krystle es todo un poema, no entiende nada… Hasta que Blake le dice al joyero que ha decidido no venderlo porque tiene un valor sentimental muy grande para su mujer. Krystle lo comprende todo  pero decide morderse la lengua y no dice ni una palabra en todo el trayecto a casa. 

 
Me parece que hoy no van a ir a cenar a San Francisco...

Una vez en la mansión, Krystle le planta cara a Blake por haber recuperado el collar auténtico para hacerle pasar por toda esa charada. Al parecer solo quiere que sea una mujer florero, encerrada todo el día en el castillo y con derecho a salir solo cuando él quiera presumir de esposa en sus fiestas. Sabíamos que Blake era machista, por aquella partida de billar entre Fallon y Cecil (recordemos las normas no escritas para formar parte de la Denver Carrington) pero Krystle no está dispuesta a tolerarlo. ¡¡¡A este paso le hará llevar un burka!!! Lo malo es que Blake no tiene tiempo para discutirlo, tiene que volver a la ciudad y la deja con las ganas de desfogarse, delante del mayordomo, que ve la ocasión para decirle de todo menos bonita. Cuando Krystle le amenaza con contárselo a Blake, Joseph prácticamente se ríe en su cara. Lo cual, si me pongo Freudiano, me lleva a pensar que la lealtad de este mayordomo por Blake raya la homosexualidad. Pero sabiendo la opinión de Blake sobre el tema, no me extraña que lo lleve tan discretamente…
 
Eso tan importante que tenía que hacer Blake en la ciudad y que le impide arreglar sus problemas matrimoniales es… ¿Desbloquear sus petroleros? ¿Negociar un préstamo con los bancos? ¡Pues no, ir al piso de soltero de Steven para llevarle un regalito y celebrar su independencia (y su súbita heterosexualidad)! ¡¡¡Imaginad la cara que se le queda cuando quien le abre la puerta es Ted recién salido de la ducha!!! Nadie tan oportuno como Ted Dinard.

 
"Hola soy Ted... su futuro yer... errr un amigo de Steve"

Como Ted también sabe lo que Blake opina de los “invertidos”, intenta hacerse pasar por un amigo muy hetero de Steven, de los tiempos de Princeton… pero Blake es un zorro viejo y descubre su mentira con un par de preguntas suspicaces. Afortunadamente, Ted se salva por la campana… bueno, por Steven, que llega en ese momento y evita que Blake pierda los estribos y le abra la cabeza allí mismo. Al menos de momento.
 
Desde luego, Steven no es un crack a la hora de elegir amantes. ¿Cuál es peor? ¿Ted el acosador o Claudia la loca? ¿Y si se juntan en un mismo lugar los dos? ¿Se matarían mutuamente por una combinación de celos enfermizos y recaída lunática dejando en la gloria a Steven? 

Ted... ahora acosando a Claudia: "Steven es míooo"

Pues no, porque cuando Ted visita a Claudia en su trabajo dispuesto a luchar por Steven, se da cuenta de que no es una bruja y hasta se despiden amistosamente. Lo sentimos Steven, vas a tener que seguir aguantando a los dos. 


Esa misma noche, Blake ahoga sus múltiples problemas -matrimoniales, filiales y de negocios- en la biblioteca, bebiéndose todo el mini-bar, o el maxi bar, que en la mansión Carrington todo es a lo grande, así que Joseph tiene que hacer lo que más le gusta, llevar a Blake a la cama. Por desgracia para sus freudianos impulsos, Krystle está también en la habitación y Joseph se ve obligado a volver a su habitación para seguir coleccionando los recortes de los tabloides amarillistas que cuentan las aventuras de cierta ex señora Carrington. (SPOILER: Ya sabréis más de esta curiosa afición del mayordomo en futuros episodios).
Krystle no se da cuenta de que su marido está más borracho que una cuba de Falcon Crest y quiere discutir lo que ha ocurrido esa mañana. Cuando se da cuenta de que estaba hablando con la pared, le da igual y suelta todo su discurso, que se viene a resumir en que aunque se quieren no pueden vivir el uno con el otro. Así que  ahora es Krystle la que quiere estar sin él… se va, olvida su nombre, su cara, su casoplón y pega la vuelta. Pero Blake como si nada, allí se queda roncando y durmiendo la mona…

 
Krystle y Blake... los Pimpinela de Denver

Pero a la mañana siguiente, antes de marcharse, Krystle llama a Matthew para despedirse. El insiste en que quiere verla, y lo hacen en el mismo bosque del piloto –ya sabéis que estos dos solo se citan en un bar para hacerse prestamos- donde Matthew le dice que la quiere. Una escaldada Krystle, que ya ha tenido suficiente drama para todo un año, le dice que de eso nada, que tiene una esposa y una hija que le necesitan.

Cambiar a Krystle por Lindsay es duro... lo sabemos Matthew

Al día siguiente Blake se sorprende cuando Joseph le dice que Krystle se ha marchado, en el fondo sabe que puede haberle abandonado pero se niega a creerlo y le dice que volverá, seguro que volverá. Espera sentado Blake… 

¿Y Steven? ¿Va a tener que lidiar con sus dos posesivos amantes toda la vida? ¿Con cuál se quedará?  Teniendo en cuenta sus innumerables atractivos, Ted piensa que puede ser el ganador, pero cuando esa tarde llega al apartamento encuentra una nota de Steven dirigida a él y no es de amor precisamente. 

Se acabó, finito, THE END, KAPUT... ¿Lo entiendes ya Ted?

¿Es esto el adiós a Ted? ¿Si? ¡Pues no! ¿O es que no le conocéis todavía? Tomando la peor de sus decisiones y sabiendo que Steven ha ido a la mansión para recoger algunas cosas, acude allí para reprocharle la ruptura por carta.

¡Pues no, no lo ha entendido! A Ted no te lo quitas
de encima ni con aceite hirviendo.  

Cuando Blake llega a la mansión y se entera por el chivato de Joseph que Ted está allí, se pone como un basilisco.

Ha dicho "¡LE MATARÉ!" ¿Vale Joseph? ¡Recuerdalo!

Justo cuando de una vez por todas Steven había convencido a Ted de que estarán mejor separados (¡aleluya!) y que no es saludable para su relación seguir acosándole, en pleno abrazo de despedida, inocente abrazo, Blake abre la puerta y piensa que ese abrazo es prácticamente una película porno gay bajo su techo, así que se tira sobre Ted para separarle de Steven. con tan mala pata que tropieza y se da un golpe contra la chimenea. 

 
Fallon y Blake miran horrorizados a Steven, que entre sollozos y con la cabeza ensangrentada de Ted en sus manos le grita: “¡Le has matado!”


Parece ser que sí, que Blake es un hombre de palabra y lo que promete lo cumple… Pero tendremos que esperar al próximo episodio para ver como continúa.

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